El cuerpo como punto de partida
Empezamos por el cuerpo, porque muchas veces lo que no expresamos termina quedándose ahí.
A través del movimiento, la respiración y el sonido, abrimos espacio para que lo que estaba contenido pueda empezar a moverse.
La intención no es aprender a «usar mejor» tu voz. Es empezar a sentirte más libre dentro de ella.




